
Aunque no lo parezca, la cámara que aparece sobre estas líneas es una cámara digital. En concreto es la carísima (>5000€) y fantástica Leica M9.
La
Leica M9 tiene una
calidad de imagen superior a la mayor parte de SLR (Single Lense Reflex) con un tamaño inferior a todas ellas. Su peso, pese a ser completamente metálica, es también similar al de la Nikon D60. Usa un sensor CCD Kodak KAF-18500 de 18.5MPx, con un tamaño semejante al clásico 35mm (Full frame), y es compatible con casi todas las lentes que Leica ha hecho en las pasadas décadas.
¿Cómo se consigue esta calidad de imagen en un tamaño tan pequeño? Entre otros motivos porque no es una SLR, sino una
cámara telemétrica (rangefinder). Vamos a ver cual es la diferencia de funcionamiento entre ambos sistemas.
Cámaras réflex

Entre el objetivo (1) y el sensor (4) se situa un espejo (2) con dos posiciones. En la primera posición, la que aparece en el esquema, el espejo hace que la imagen se proyecte sobre una película translúcida (5). Tras ser condensada por una lente (6) y reorientada por un pentaprisma (7), es la imagen que observamos por el ocular.
Cuando presionamos el disparador, y mientras dure la exposición, el espejo cambia de posición, permitiendo que la imagen se proyecte sobre el sensor.
Con este sistema, lo que vemos por el ocular es exactamente lo que luego se proyecta en el sensor. No hay problemas de paralaje, como luego comentaré que tienen las telemétricas.
Sin embargo, la existencia de un espejo abatible exige una gran separación entre objetivo y sensor, algo que aumenta las dimensiones de la cámara. Hace algo más difícil (y más caro) también la construcción de lentes de gran angular. El súbito desplazamiento del espejo, produce también una ligera sacudida de la cámara durante el disparo, que puede ser un problema a veces.
Cámaras telemétricas

En la imagen superior mostramos un esquema del visor de una cámara telemétrica. La luz entra por dos visores separados por una cierta distancia. La imagen del visor de enfoque (2), reorientada por un prisma (3), se superpone a la del visor principal (1) a través de un espejo semitransparente (4).
Las imágenes de los dos visores son ligeramente diferentes. Si mediante un dispositivo, hacemos que coincidan en un punto de la imagen, por triangulación tendremos una idea de la distancia del objeto que estamos observando. De forma mecánica, y mediante la adecuada calibración, este dato se pasa al sistema de enfoque. Es un magnífico procedimiento de enfoque, sobre todo a luminosidades bajas y aperturas altas, cuando los procedimientos de autoenfoque de las réflex tienen más problemas.

La imagen que observamos por el visor no procede del propio objetivo. Por esta razón, habrá un error de paralaje, que hará que las imágenes vistas por el visor y la proyectada en el sensor serán tanto más diferentes como más cercano sea el objeto.
En una cámara reflex también apreciamos por el visor qué partes de la foto van a quedar no enfocadas. Sin embargo, por el visor de una cámara telemétrica lo veremos todo enfocado: no sabremos
a priori cuanto de desenfocado estará un objeto que coloquemos fuera de enfoque.
Sin embargo, no hay un espejo móvil que ocupe espacio, ni que al moverse nos pueda emborronar la imagen y nos oscurezca el visor en el momento del disparo.
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